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Rituales

El ritual del hammam marroquí: qué es y qué no es

Publicado el · Intissar Beauty, Barrio de Salamanca

Interior del centro de estética Intissar Beauty en el Barrio de Salamanca

El hammam es el baño de vapor tradicional del norte de África, y el ritual completo tiene tres pasos: vapor, jabón negro y exfoliación con guante de kessa. No es una sauna con otro nombre, y no es un tratamiento estético con aparatología. Es una costumbre de higiene y descanso con siglos de recorrido, y conviene contar qué es de verdad antes de que alguien lo venda como algo que no es.

Aviso por delante, porque es lo honesto: Intissar Beauty no tiene hammam. No tenemos sala de vapor. Esta guía explica en qué consiste el ritual, qué parte de sus efectos se puede conseguir en cabina y qué no. Si lo que buscas es un hammam de verdad, en Madrid hay establecimientos dedicados a ello y te lo diremos antes que intentar venderte otra cosa.

Qué es un hammam

La palabra viene del árabe ḥammām, «baño». En Marruecos, Túnez o Turquía el hammam es un espacio comunitario de vapor húmedo donde la gente va a lavarse, a descansar y a hablar. No es un lujo importado: es parte de la vida corriente, y en muchos barrios sigue siéndolo.

La diferencia física con una sauna finlandesa es importante: la sauna es calor seco, entre 80 y 100 grados; el hammam es calor húmedo, entre 40 y 50 grados, con humedad cercana a la saturación. Se tolera de otra manera y hace otra cosa con la piel: la reblandece, que es exactamente lo que el ritual necesita para el paso siguiente.

Los tres pasos del ritual

1. El vapor. Entre quince y veinte minutos en la sala caliente. No es sólo relajación: el calor húmedo abre los poros y ablanda la capa córnea, la más superficial de la piel. Sin este paso, el resto no funciona igual.

2. El jabón negro, savon beldi. Una pasta oscura de aceituna prensada y potasa, sin espuma y de textura densa. Se extiende por todo el cuerpo y se deja actuar cinco o diez minutos mientras sigues en el vapor. Su función es preparar la piel: ablanda todavía más y facilita el desprendimiento.

3. El guante de kessa. Aquí es donde el ritual se gana la fama. El kessa es un guante de crin, áspero, con el que se frota el cuerpo con energía. Lo que sale es una capa visible de piel muerta, y es tan llamativo que es lo primero que cuenta todo el mundo que lo ha probado. Después, aclarado y a menudo aceite de argán.

Qué hace de verdad y qué no

Lo que sí hace. Una exfoliación mecánica profunda, difícil de igualar con un exfoliante de casa. La piel queda notablemente más suave durante días. El calor húmedo relaja la musculatura y baja el sistema nervioso. Y hay un componente de descanso que no es menor: son noventa minutos sin teléfono.

Lo que no hace. No «elimina toxinas»: eso lo hacen el hígado y los riñones, y sudar no los sustituye. No adelgaza; lo que se pierde en la báscula es agua que se recupera bebiendo. No trata la celulitis ni la flacidez. Y no reemplaza a un tratamiento facial: el kessa es exfoliación corporal y no debe usarse en la cara.

Cuándo no conviene

  • Piel con dermatitis activa, eccema, psoriasis en brote o heridas: la fricción del kessa empeora.
  • Después de una depilación láser o de cera reciente: hay que esperar al menos 48 horas.
  • Embarazo, hipotensión, problemas cardiacos o respiratorios: el calor húmedo prolongado no es inocuo. Consúltalo con tu médico.
  • Piel muy sensible o fina: el guante de crin es agresivo y no todo el mundo lo tolera.

Qué se puede conseguir sin sala de vapor

Si lo que te atrae del hammam es la piel suave y la sensación de descanso, esas dos cosas sí se pueden trabajar en cabina, aunque por otro camino.

Para la piel: una exfoliación dentro de un ritual facial hace en la cara lo que el kessa hace en el cuerpo, pero con la suavidad que la cara necesita. Y para el cuerpo, la maderoterapia combinada con presoterapia es el plan corporal con el que trabajamos.

Para el descanso: un masaje ritual, especialmente el de cuatro manos, cubre esa parte. Setenta o noventa minutos, sin prisa y sin teléfono.

Lo que no vamos a decirte es que sea lo mismo. No lo es. El hammam es una experiencia cultural completa y merece vivirse tal cual, en un sitio que la haga bien.

Por qué escribimos esto

Porque nos lo preguntan, y porque en las búsquedas aparecemos para «hammam marroquí Madrid» sin ofrecerlo. Preferimos explicar qué es y decir que no lo tenemos, antes que dejar que alguien reserve pensando que va a encontrar una sala de vapor. Si después de leer esto te interesa lo que sí hacemos, estamos en Calle de Padilla 4. Y si lo que quieres es el hammam, ve a por el hammam.


Intissar Beauty es un centro de estética, no un centro sanitario. La información de este artículo es divulgativa y no sustituye la consulta con un profesional médico. Los precios indicados incluyen IVA y corresponden a la tarifa vigente.

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